Adultos y Familias

En ocasiones el planteamiento de iniciar  una psicoterapia  puede estar  indicado por un profesional de la salud, o del ámbito social, pero en otras es la propia percepción de síntomas o malestar, sin que muchas veces sea evidente la causa que los motivan, como son:

– persistente sensación de malestar

– insatisfacción inmotivada

– problemas de adaptación

– fatiga o tristeza crónicas

– peso o pautas de alimentación inadecuadas

– dificultad prolongada de conciliar el sueño

– insatisfacción sexual

– necesidad de estimulantes o tranquilizantes

– tensión en las relaciones humanas

– sentimientos de soledad

– conflictos de pareja

– incomunicación o violencia en la familia

– problemas con las drogas

– miedo inmotivado

y cualquier otra condición de vida o experiencia caracterizada por el sufrimiento personal.

También es importante valorar si se han producido cambios significativos últimamente en el ambiente familiar, laboral o personal que puedan haber desencadenado en parte el estado actual.

 

 

Respecto a las familias, los padres se encuentran con situaciones personales que afectan a sus hijos, e inversamente situaciones de los hijos afectan a los padres, produciendo cambios en la dinámica familiar, que pueden llevar a que los niños y jóvenes lo expresen con dificultades en su día a día.